8.2.12
Desde hace hace unos años, Riccardo Tisci está gozando de un éxito profesional comparable al de los grandes diseñadores de antaño y no tan antaño. Si bien, desde sus inicios, se ha destacado por su impecable e innovador trabajo, su nombre y su estela de repente, parecen estar en boga y él no parece mostrar intención alguna de detener tal fenómeno; el fenómeno Tisci.
Gracias a la mezcla de modernidad que exudan las piezas que diseña, junto al romanticismo y la espiritualidad que parece impregnarles como si, precisamente, fueran objetos de adoración ha conseguido que famosos, no-famosos, ricos y pobres se tengan que hacer con algún Givenchy para portarle con regocijo como un ferviente religioso llevaría una cruz en su cuello, haciendo de su persona, deidad de la moda que se puede dar el lujo de decir "que ha tocado el cielo".
Sus últimas colecciones de alta costura le han elevado al título de "estrella de la moda" y ha logrado ganarse el corazón de muchos que parecían escépticos con sus propuestas, incluyéndome. Sus colecciones, temporada tras temporada se han convertido en aciertos y se han ganado la aprobación de la prensa por el manejo conceptual, los procesos de fabricación que van desde la artesanía a los más tecnológicos y el aplique de estampados en sus prendas que parten desde inspiración peruana hasta la estrella pin-up, Betty Page. Gracias a Riccardo, Givenchy se salvó de quedarse atrapado en los comerciales de 'Very Irresistible' y pasó a ratificar la historia de la firma francesa.
Desde el retiro del fundador de la casa, Monsieur Hubert, 3 diseñadores mantuvieron el legado antes que Tisci se apoderara: John Galliano, Alexander McQueen, y Julien Mcdonald. La diferencia de Tisci con los antecesores parte de que, el diseñador, ha sumido en la oscuridad romántica a una casa que se caracterizó por ser ultrafemenina y ligera. Y como no, si la mejor amiga de M. Hubert era la ultrafemenina Audrey Hepburn, quien se inmortaliza en aquella famosa escena de 'Breakfast at Tiffany's' en un vestido de su amigo, comiéndose un croissant y morboseando diamantes.
McQueen -quien me parece que hizo un trabajo extraordinario y más allá de su tiempo, como visionario que fue- también logró mostrar algo de oscuridad pero desafortunadamente su trabajo no fue valorado en su momento.
La mejor amiga del actual director creativo, en cambio, es la aclamada, respetada y considerada "abuela" del performance, Marina Abramovic cuya presencia y amistad ha influenciado la dirección que está tomando la casa para el mundo. Givenchy es hoy oscuro, religioso, espiritual y evidentemente, político. Es un rio de ambigüedades que hace declaraciones en sus presentaciones prêt-a-porter, muy disimuladas pero muy presentes y paradójicamente hace que facturen por los cielos.
De lejos no parece que haya malo en lo que hace Riccardo, que a final de cuenta es vender. El problema viene a partir de lo "reconocible" que se está haciendo con sus estampados, más la saturación en las revistas, hacen que su intención de crear el "must-have" de la temporada se convierta en un arma de doble filo porque, la temporada siguiente serán consideradas "passé". Sus prendas están programadas para durar 3 meses. Obsolencia programada. Entonces se ve obligado a auto-presionarse (a menos que lo hagan los dueños de la firma) a crear todo el tiempo la camiseta del momento, con perros, plantas o una imagen de Jesus en éxtasis mientras se masturba.
El no-problema es que parece que esto no parece preocuparle a Riccardito y menos ahora, que se anotó un hit que superó al de todos los diseñadores del mundo: el vestir a la reina del pop, Madonna, en una de sus creaciones para la presentación del superbowl, que desde ya ha sido la actuación más vista en la historia del mundo por siempre jamás, consiguiendo que 140 millones de personas le sintonizaran. Si eso no es prueba de éxito, que baje Dios y lo vea. Porque, seguro Tisci ya tiene su jubilación facturada.
Lo cierto es que a Tisci se le han abierto las puertas, no sólo del cielo sino del deporte. Tal vez por eso el contexto de basketball en su presentación alta costura de otoño-invierto 12-13. No es de sorprender si algún día re-diseña el uniforme de los Lakers y al igual que hizo con Madonna, los enfunde en dorado, símbolo de espiritualidad, riqueza y humildad. Y si no me lo cree, que lo diga el muy humilde y espiritual Papa Benedicto.
Pd: Hablando de dorados, les presento mi cd 'Watch The Throne' de Kanye West y Jay-Z edición deluxe, diseñador por adivinen quién...? Y que me hace pensar que debo tachar mi primer punto de mi manifesto.
27.1.12
Hace 10 años, para estas fechas, la semana de la alta costura en Paris, celebraba exitosas, majestuosas y hasta legendarias colecciones da aquellos a los que se les adjudicaba el término de "guardianes de la moda".
Un excéntrico John Galliano, vestido de torero, presentaba una colección de la casa Christian Dior inspirada en la cultura rusa llena de energía; involucrando bailarines, músicos y modelos que parecían más disfrazadas que vestidas. La mezcla del clasicismo de la firma junto a la exagerada modernidad que le agregaba el gibraltareño, eran siempre un éxito.
Christian Lacroix se inspiraba en Sex&TheCity, en Sarah Jessica Parker y en las junglas de África y NY para sus siempre ostentosas pero muy cuidadas, detalladas y maravillosas colecciones.
Julien Macdonald hacía sufrir a Givenchy con una colección confusa basada en la divinidad y en los ángeles con siluetas nada favorecedoras y zapatos horrendos.
Jean Paul Gaultier era alabado con una colección que exaltaba el cuerpo de la mujer y que como siempre (en ese entonces) evidenciaba su romanticismo y patriotismo.
Ungaro tenía a Emmanuele Ungaro.
Valentino tenía a Valentino.
Donatella vivía en el limbo de una casa que apenas hacía la transición hacia el nuevo milenio y debía replantear el canon de mujer Versace, que en ese entonces parecía el de Barbie de 3 pesos: llena de tornasolados, encajes y mini-vestidos de prostituta de taberna. Algo como una italiana ravé en LSD.
Yves Saint Laurent se despedía, después de 40 años de triunfo, de las pasarelas con su primera colección de alta costura la cual consistía en más de 270 pases dónde se incluían los trajes más memorables del modisto. Su ropa fue prácticamente alta costura de principio a fin.
Balmain tenía a Oscar de la Renta.
Y Christina Aguilera lanzaba "Dirrty". Video que cambiaría mi vida.
Diez años que parecieron volar. "Diez años no son nada" dicen pero, en una década aprendemos a hablar, a orinar solos, a leer, a limpiarnos el culo, a alabar, a despedir, a contratar nuevas promesas del diseño y a hacer historia.
Christian Dior, hoy en manos de Bill Gayten, se olvida de las colecciones como espectáculo a las que Galliano acostumbró por 15 años y presenta una colección basada en el clasisismo de la casa sin la modernidad que le caracterizaba. Un poco sosa a mi gusto y sin propuesta de innovación. La influencia de John se hace evidente en muchísimas de las prendas.
La casa Christian Lacroix entró en quiebra y se vió obligada a cerrar.
Karl Lagerfeld para Chanel, presenta una colección con 150 tonos de azul y pelos alborotados inspirado en Alice Dellal. El concepto de bolsillos a la altura de la cadera para simular una actitud de chicos con manos en jeans fue muy acertada aunque no sé si muy apropiada para con la firma.
Givenchy vive un periodo de cosecha con Riccardo Tisci a la cabeza, repartiendo maravillosas colecciones de alta costura que, en vez de modo show, les prefiere presentar como esculturas. Sin modelos. Ellas son fotografiadas antes de presentar las prendas.
La colección, cuyo trabajo en algunas piezas tomó más de 300 horas de proceso, es una delicia de muestra artesanal que incluye materiales como el coco. Tisci parece apropiarse de la oscuridad de personajes como Ethel Granger y se evidencia con los accesorios enormes e intimidantes que portaban las modelos. Los vestidos, que parecen un poco pesados al ojo y ciertamente lo deben ser llevan también implícito como referencia (por no decir copia), el trabajo del gran Azzedine Alaïa.
Jean Paul Gaultier, uno de los modistos más importantes de Paris, presenta una colección que si bien no se ve propiamente como alta costura, ha levantado altos comentarios sobre el aprovechamiento de la imagen de la fallecida Amy Winehouse. Algunos han considerado esa movida un gancho oportunista para atraer la mirada a su colección, incluyendo al padre de Amy quién se ha levantado en contra del diseñador.
Valentino ya no tiene a Valentino, sino a un dúo que confunde romanticismo con pereza.
Donatella Versace, para Atelier Versace, después de ocho años de no haber presentado un show de alta costura, aparece re-descubriendo el canon de mujer Versace, lo adapta a la época actual y se adelanta tres pasos más al tiempo presentando "glamazonas" futuristas. En sus prendas, se nota el intento de volver a hacerse en el mercado Hollywoodense y Kim Kardashian será una de sus víctimas.
Yves Saint Laurent está muerto.
Ya no hay Balmain alta costura.
Christina está más gorda que nunca.
23.1.12
J'adore Dior by Riccardo Tisci
No soy un blog de moda por que no soy víctima de ella. NO compro lo que impone, porque, viviría en bancarrota. No compro zapatos, ni bolsos, ni camisas de diseñador. De hecho, no tengo nada de diseñador en mi armario. Nada. Lo que más se le acerca, es mi álbum 'Watch The Throne' de Kanye West y Jay-Z cuya dirección estuvo a cargo de Riccardo Tisci y, nisiquiera es la edición deluxe.
No soy un blog de moda porque aunque sé quién es Pierre Bergé, Lillian Bassman, Madame Grés, Mr Pearl, Dovima o hasta Serge Lutens no sirve de nada. No importa. ¿A quién le importa?. Los de hoy son Alexander Wang, Mert y Marcus, las Olsen, Lindsey Wixson y hasta Lady Gaga. A nadie le importa que tengas cientos de datos bibliográficos en tu cabeza si "al final siempre nos quedará Wikipedia". A menos que la SOPA la cierre, claro. Mientras tanto, ¿de qué sirve hablar del antaño si la gente vive en el presente, pero nadie en el futuro?
No soy un blogger de moda porque sólo tengo 7 seguidores, y eso no es suficiente para que algún diseñador me envíe piezas de sus futuras colecciones para hacerme fotos, portándoles y alabándoles, para incrementar así, mi número de visitas y reafirmando inconscientemente el poder que tienen los diseñadores sobre mi. ¿Cómo esperan que les lama el culo si no me están consintiendo como un príncipe?
Tampoco soy un blogger de moda porque, aúnque soy exhibicionista y estoy buenísimo y hay cientos de fotos mias semidesnudo en internet; en moda, eso no es importante porque la moda de hoy no vende sexo. Y yo soy porngrafía.
No soy un blog de moda porque no miento. No me gusta que me presten la ropa para tomarme unas fotos y subirlas a Lookbook, Fotolog (si aún se usa) o blogger y pretender que estoy al último suspiro de la moda. De hecho, nunca me ha gustado prestar ropa. Nunca.
No soy un blog de moda porque, desafortunadamente no fui un pionero en el mundo social web, que es donde radica el éxito de muchos, quienes de hecho, comenzaron escribiendo (y muy bien!), opinando (muy atrevidamente) y subiendo fotos propias con un punto tan personal que se fueron haciendo admiradores. Hoy, ya consagrados, no hacen sino subir fotos a todos los desfiles a los que asisten, enseñando sus estilismos, y adjuntándo un reducido pie de foto anecdótico.
No soy un blog de moda porque no me gusta la moda. La de hoy y la que parece, será del mañana.
Hay que ser sinceros; la moda de hoy es aburrida. Ya no hay sexo, no hay mujeres, ni hay hombres; no hay desorden ni hay revolucionarios, ni románticos, ni sabios ni estúpidos, ni inteligentes; ya no hay peleas
entre modelos, ni exclusividad en las firmas, ni escándalos. Hoy sólo hay anorexia y hambre de popularidad. Lo avecinaba el despido de Carine Roitfeld quien, dejando Vogue Paris, dijo que "la atmósfera ya no es tan eléctrica como lo fue una vez y ahora tiene tanto carisma como una conferencia de medicina" y si yo sentado en mi escritorio lo percibo, ¿qué esperanza queda para los que la viven y aman?
No soy un blogger de moda, porque la moda es efímera. Cambia 3 meses (lo siento, Oscar Wilde) y los bloggeros también. Los blogs, de hecho, "ya están pasados de moda". Desde el 2009, que lo sepan. No lo digo yo, lo dicen las estadísticas. La masificación de los blogs fue su propio némesis.
Lo de hoy es twittear y tumblrear que no es sino información edulcorada.
No soy un blog de moda porque soy anónimo. Porque me he autocensurado. Modefucker me hago llamar; creo que no saben más de mi. No lo hago por parecer interesante porque, soy intereresante. Nisiquiera sé por qué lo hago. Si supieran mi edad, ¿aumentaría mi tráfico? Si digo que tengo 13, ¿les interesaría más?. La afinidad es el opio de los bloggeros y de la sociedad misma.
En un blog de moda prima el físico antes que el intelecto. El interés de los lectores (de imágenes) reside en la relación imaginaria que establecen con el dueño del blog. Los lectores se convierten en asiduos visitantes y crean un nexo en su cabeza con alquien que nisiquiera les conoce pero, de los que viven al tanto. Por amor o por envidia. Como el amor del colegio o aquella persona popular del cole a la que siempre nos quisimos parecer. Es llenar un vacío negado. Y la necesidad es tal que se creen amigos y comentan dejando cortos mensajes halagadores, como si se tratase de un mensaje de texto, que, normalmente suele no ser respondido. Porque los populares son y deben ser así... misteriosos.
Yo no soy un blog de moda porque soy de Colombia. De latinoamérica, del tercer mundo. Porque vengo de un país que aunque tiene 6 semanas de la moda al año, ninguna es relevante porque aquí casi nadie vive ni le importa la moda, aunque todos creen estarlo. Porque no me he ido a estudiar a la Saint Martins y no adoro a Kate Moss. Tal vez no lo soy porque si me tocara subir mis estilismos, este blog viviría lleno de 'desnudismos' ya que en Barranquilla el calor es tal, que no da para 'el layering' sino para el 'stripping'. Tal vez no lo soy porque no uso diseñadores, aunque en Colombia eso no es importante porque aquí se lleva Puma, no Prada.
A fin de cuentas no soy un blog de moda porque no he querido. Porque la vida más dulce es la de no pensar en nada y yo pienso muchísimo. Ellos no. No sé si soy interesante pero sé pretenderlo. No lo soy porque no quiero que me envidien así como yo les envidio. No lo soy porque no creo en lo que son ni en lo que se han convertido pero, así como dijo David Gaham "yo no creo en Jesus pero sigo rezando... uno nunca sabe" en realidad, uno nunca sabe así que, quizás...algún día... ojalá llegue a ser un blog de moda.
16.1.12
A veces pienso que un blog es pornografía. Me parece maravilloso ese pensamiento mio aunque estoy seguro, que muchos difierirían conmigo. De hecho, todas las páginas, se han convertido indirectamente en pornografía: entramos, comenzamos a ver, nos emocionamos, adelantamos a las partes interesantes (scroll), seguimos adelantando (scroll scroll), esperamos el climax o la corrida y cerramos. Es un acto fugaz que no incluye un detenimiento y disfrute del ojo y es aterrarrador porque, al igual que un clip porno, podemos llegar a ser percibidos como efímeros, casuales y predecibles.
También pienso, a veces, que los bloggeros somos zorras, no putas, zorras. A las zorras no se les paga, a las putas, sí. Las putas vendrían siendo los reporteros a sueldo, esos que complacen a su cliente escribiendo lo que él quiere. Nosotros en cambio, creamos una cuenta en blogspot sin que nadie nos lo haya pedido y sólo por el hecho de auto-satisfacernos, posteamos fotos que nos gustan, escribimos párrafos cortos o largos (como los polvos) sobre los que nos causa placer o rabia y comunmente, soltamos todo sin misericordia. Somos libres, como lo somos en una cama. El sexo como bloggear, es igual de terapéutico.
Los más emocionantes suelen ser los anónimos: el sexo anónimo y los bloggeros anónimos. Nadie sabe quién escribe ya que nos escondemos en un pseudónimo. Al final no importa. Lo que importa es el contenido ¿no? De igual forma, aunque haya un nombre o un nickname, tampoco se conoce -a fondo- a los lectores que normalmente comentan y eso tampoco importa, ¿cierto?. Lo que importa es el disfrute emocionante y recíproco.
La supuesta emoción que radica en el disfrute equitativo blogger-voyeur de cualquier forma posible, ya sea con música suave de fondo, en la oscuridad de un cuarto, a la luz del día, en frente de muchas personas, en silencio o hasta siendo devorado con crema chantillí no es, sino una requisito interno de ser reafirmados por otros. Si escribimos, es para ser leidos. Es una necesidad primitiva de dejar registro de cualquier evento, al tiempo que esperamos saciar la mente inquieta y curiosa de quien lo lee y claro, que nos digan "qué tal estuvo". Decir que uno escribe para uno mismo, sería el equivalente a hacerse un "candado", es decir, auto-cojerse.
Aún no he intentado auto-cojerme. Al contrario. Ustedes ya me han visto en acción; mis polvos son largos, casi innacabables pero increiblemente satisfactorios al final y, soy tan engreido que me gusta que me lean completo al tiempo que siempre espero impaciente con un cigarrillo que me digan qué tal estuvo.
Soy el sexo. Soy el sexo hecho carne. Para mi es imposible desasociarme de aquella necesidad física que sentimos todos los humanos y animales de cojer cojer y cojer y la canalizo en todas las formas de expresión posibles. Soy un personaje de una película de John Waters; igual de cínico e igual de libre. Y no me importa. No sé si lo reflejo en mi blog aunque tampoco me importa. Depronto por eso tengo tan pocos lectores, aunque mis visitas parece disparadas. Como si me vieran en una esquina y no hablaran, por miedo o por total desinterés. No sé.
Para este año, entonces, tengo varios propósitos con el blog. No como los del año pasado. Dado que el Oscar aún no ha llegado y Terry Richardson todavía no sabe quien soy, esta vez son más propios. Por ejemplo, quisiera que fuera una puta de calité, o una zorra popular al menos en el mundo de la escritura; quisiera tener más amantes (7 están bien aunque mi mente ninfómana pide más) pero sobre toda las cosas, quisiera que mis post sean reducidos, más íntimos (no personales) pero en vez de una sesión sudorosa de sexo, que sean pajazos mentales traducidos en códigos y, así como lo es la paja para un impuber, que sean igual de constantes.
Desafortunadamente, eso no depende de mi. Mi mundo de moda, mi motel de refugio, va en crísis. Ya no tengo amantes de los que vivia enamorados. La vida me los ha ido quitando uno por uno cada año, de seguido. Los de ahora son casuales y olvidables; entonces sucumbo en mis pajazos largos basados en recuerdos para ayudar a la estimulación y mantener una erección firme. Quisiera usar viagra o algún un placebo para aligerar mi mente y funcionar mejor pero, yo por muy sexual tengo corazón y también amo así que pido de vuelta a mis amantes para entregarme en cuerpo y alma antes de volverme frígido o peor... impotente porque yo, siendo un hijodeputa lo digo hoy y lo digo siempre: "los diseñadores como el sexo: entre más orgasmos me produzca, más rápido me enamoro".
19.12.11
Marta Traba fue una dura crítica de arte argentino-colombiana reconocida por sus apuntes filosos en contra o a favor de algún artista que buscaba darse a conocer. Sus contribuciones sobre el estudio del arte latinoamericano propinó la caida de muchos y levante de pocos artistas de la época, entre los que se destaca, el éxitoso Fernando Botero, artista colombiano, considerado de los más importantes -casi-vivos- en el mundo.
La genialidad, exquisitez y claridad de las palabras de Marta no daba espacio para contradicciones ajenas. Los ensayos iban bañados en objetividad y credibilidad por parte de una mujer que se convirtió en engranaje del mundo del arte Latinoamericano. Algo como una querubín. Aún así, no faltaba el imprudente, dudoso de su credibilidad como crítica, que le pedía dibujar una manzana; a lo que ella se sonrojaba y decía que no sabría ni dibujar una línea bien y mucho menos, sin criticarle.
Para esos años donde Traba aún vivía (60s, 70's, 80's) tampoco existía una extensa masificación de medios de comunicación, y la asociación nombre-imagen no era tan potente y necesaria lo que ayudaba a crear un halo de misterio alrededor de personajes que se refugiaban en las letras, como fue el caso de Marta o en sus voces, como las populares radionovelas. El nombre y el talento prevalecían antes que la imagen. De hecho, si Marta Traba hoy en día estuviera viva, sufriría de incredulidad por parte de muchos dado que al googlearle, su figura modesta y delicada contradice el terror que infundían la voracidad de sus ensayos.´
Esto no es mentira, grandes sociólogos lo demuestran y lo atestiguan de diferentes formas; por ejemplo, en un episodio de South Park, Stan, Cartman, Kenny y el judío crean un show de tv que recibe malas reseñas por parte de un crítico temido por todos los programas de tv. Cuando van a refutarle y se encuentran con un hombre feo, descuidado y resentido con la sociedad, el temor y rabia de los niños se disuelve y hasta se terminan mofando de él y ponen en tela de duda su punto de vista sobre su show (que es una mierda) dejando claro de cómo actualmente, la apariencia genera credibilidad.
Si bien se ha hablado repetidamente en éste maravilloso blog de la entrada de la apresurada era digital, es de importancia tener en cuenta que éste afán trae consigo una necesidad que si parece absoluta: LA IMAGEN. La física, la cuestionable, la criticable; sea de una persona, animal o cosa.
La experiencia de percepción que generabamos a partir de la imagen mental al leer una pequeña biografía, leer un libro, escuchar una canción, al imaginar un lugar o masturbarnos se ve reemplazada hoy por la necesidad de saber QUIÉN ES, CÓMO LUCE y QUÉ HECHO esa persona para que nosotros nos comamos aquello que nos están sirviendo. Ya no basta que los textos vayan firmados con el nombre del autor, ahora deben llevar una foto adjunta del mismo y un pequeño párrafo biográfico, sea en una revista o en la contraportada de un libro; las canciones deben tener videos musicales; los libros se convierten en películas taquilleras con actores del momento que nublan los una vez imaginados (que lucían mejor) y hay porno por doquier trayendo consigo, la muerte del sexo.
Es una necesidad -casi que una exigencia- exponerlo todo, sin saber que sólo se está logrando entorpecer la experiencia de imaginar. Hoy en día el mundo se mueve tan rápido que ya no hay tiempo para pensar, como dijo Suzy Menkes. Ya no hay tiempo de generar concepciones sobre algo o alguien. Etamos demasiado ocupados. Hoy en día casi todos nos basamos en lo que vemos y muy comunmente, en lo que vemos a primeras. Acaso no dice el refrán que "una imagen vale más que mil palabras?". Y todo porque el mundo nos lo está ofreciendo y exigiendo a la vez.
Entonces con ello, tenemos que revelar nuestros estudios, nuestros viajes, nuestros secretos si queremos que nos lean, vean, compren, sigan y CREAN. Ya no basta con refugiarse detrás de unas letras para escribir sobre algún artista o diseñador, ni demostrar argumentos basados en mil referentes previos, en apuntes bibliográficos, en experiencia propia y ajena, no. Hoy en día todo ésto toma fuerza o puede ser tomado más en cuenta SI LO EXTERIORIZAMOS en nuestro físico, en nuestro devenir y en todas las cosas que nos rodean pero sobretodo, si lo compartimos con el mundo, como si le importase.
Estoy siendo atrevido, y aclaro que no es una verdad absoluta y no aplica para todos. Pero en un mundo gobernado por las redes sociales y la imagen digital, se hace casi que obligatoria la necesidad de exponerse, y no como una persona común y corriente, no. Todos debemos vernos interesantes. Para lo que sea. Para conseguir trabajo, porque ahora los jefes revisan tu facebook; para vender álbumes de música, para conseguir un novio o un amante y sobretodo, para volvernos populares en la Internet, que es donde parece estar el nuevo mundo. Es como si la mente parafraseara una y otra vez aquel dicho gringo "Dress for sucess" (vístete para el éxito) y de paso, te pide colgarlo en tu blog o imagen de perfil de alguna red social.
Así mismo, con la prostitución de la imagen, nuestra mente se ha configurado para volvernos personas exigentes; nuestro cerebro pide cosas bellas, que todo sea bello y perfecto. Queremos mejores cuerpos y nos machacamos en el gimnasio y preferimos salir con alguien que cumpla estándares físicos similares; todos ahora parecen obsesionados con tener los dientes blancos y se desgastan el esmalte a punta de blanqueamientos; compramos libros basándonos en su diagramación o en lo atractivo que pueda verse en nuestra estantería, obviando el contenido del mismo; criticamos la portada de una revista sin siquiera haber ojeado el contenido, y en muchos casos, haberla siquiera palpado; las cámaras, ordenadores portátiles, estufas, planchas, ollas, cucharas, dispensador de papel higiénico, cajas de toallas sanitarias, TODO todo tiene que ser bonito. Es una obsesión por la perfección. Todo por el status. Todo para que nos contraten. Todo para que cuando nos visiten, nos vean como personas "bien". Todo para que nos vean. Todo para que nos crean. Somos la máxima expresión del snob.
Mi papá toda la vida me ha dicho que a una persona talentosa siempre le darán el trabajo aunque su ropa tenga polillas, porque su talento predominará antes que los rotos de su camisa; paradójicamente, siempre me intentaba aterrorizar diciendo que, si me hacía un tatuaje, nunca me contratarían en algún lado.
Aquel pensamiento de mi papá, que era como una base para no dejarme absorber por la plasticidad, hoy se pone en duda con el atestiguamiento del alce de cientos de personas que, por AUTO-SOBRE-exponerse -con o sin talento-, han conseguido hacerse un espacio en la sociedad. Todo por el manejo de su imagen. A punta de plasticidad, sí, pero lo han conseguido y eso es lo que importa, no?. Aún así, mi papá mantiene su pensamiento de contraposición.
Es un cínico, pienso.
Entonces recuerdo el cinismo, filosofía desarrollada por Antístenes, que buscaba alcanzar la pureza del hombre, llegando a una naturaleza tan primitiva que podía ser comparada con la vida de un perro. Para lograrlo, había que alejarse de cualquier estilo de vida basado en la apariencia, lujo y hedonismo. Graciosamente bajo toda esa pretensión, se escondía cierta necesidad desmedida de distinguirse, tanto que Sócrates, maestro de Antístenes reconociendo su negado-histrionismo, le dijo «Veo, Antístenes, tu orgullo a través de los agujeros de tu manto». Dejando claro que cualquier antítesis, esconde una tesis; que cada temor, esconde un placer y que cualquiera en su afán de querer pasar desapercibido, está siendo notado a la vez.
Seguido, recuerdo a Andy Warhol y de cómo se vestía con ropa vieja -llena de agujeros de polillas- cuando asistía a alguna entrevista de trabajo, para que sintieran lástima por él. Aún cuando sus dibujos era una maravilla, él quería asegurarse de obtener la comisión. Eran las palabras de mi papá materializadas! Pensé. Un cínico aceptado. Pero inmediatamente recuerdo cómo hoy Andy Warhol, más allá de su trabajo, fue un puto genio que vivió y se hizo millonario a partir de la credibilidad que proporcionaba la apariencia: más allá que su vestir fue el codearse con la lista A hollywoodense, la crème de la crème retratándoles y vendiendoles la imagen que ellos habían creado para sí mismos. Más de 30 años después ¿Cómo un artista no va a ser considerado como tal si los Kennedy eran asiduos compradores?
Aterrizando en materia de moda, aquel mundo frívolo que supuestamentente exige una presentación personal para generar una supuesta credibilidad y dónde, vestir un traje viejo o visitado por polillas sólo se acepta si algún diseñador lo propone (Chalayan y McQueen respectivamente), se llena de contradicciones.
Por ejemplo, es muy común escuchar entre los fashionistas y no fashionistas qué, para ser moderno "hay que vivir la moda", eso significa: abrazarla, respirarla, idealizarla, alabarla y sobretodo, exteriorizarla. Claro, si un cuerpo lleva puesto las últimas tendencias es muy común que la gente, note que es una amante de la moda, una "víctima", un moderno. Pero, ¿cuándo no es así? Cuando su físico no representa nada de un amante de la moda por equis razón pero la puede amar más que aquél que va vestido de etiquetas de más de 1000 euros? ¿Es injustificable?
Es un estereotipo, sí, pero también hay que ser honestos. Son más los modernos populares y no populares que se levantan en un barrio o en el mundo o en el mundo de la internet simplemente por lo que compran y son considerados absolutos fashionistas y referentes como futuros guardianes de la moda. Es como si su persona tomara fuerza por portar un Birkin y un par de zapatos Prada. Son hijos del consumismo. Eso tiene sus beneficios: hace que te traten mejor en un restaurante, hace que no desconfien cuando entras a una tienda, hace que Miranda Priestly te sonría al entrar a su oficina, y por encima de todo, hace que crean en ti. También tiene sus contras, por ejemplo: que te encasillen como el propio fashionista, frívolo, banal, materialista y corto de intelecto. Estereotipos.
Estereotipos que se basan en la apariencia, como todos los estereotipos, y en el mundo de la moda impera la apariencia. Que Anna Wintour exija a Oprah, bajar de peso o que Hilary Clinton deje de usar el azul naval tan seguido si quieren una portada en Vogue, sólo hace que los seguidores, al enterarse de esto, se sientan en derecho de exigir lo mismo y juzgar con dedos las normativas que parecen imponerse a través de los reguladores, como me gusta llamarle a este tipo de personas. Algunos tragan entero sin masticar. Esos son los que rebloggean en tumblr la famosa frase de Anna Wintour "son más los que mueren de bulimia que de anorexia". La rebloggean con un gozo y con comentarios que sólo incitan a hostigarse por la apariencia. Karl Lagerfeld también propone que "Una apariencia respetable es suficiente para hacer a las personas interesadas en tu alma" y todos sucumben ante ella. Frases frías de autodefensa que protegen su negocio, sus ventas, su imagen y la credibilidad de su profesión.
Anna y Karl podrán ser tal vez los pesos pesados más importantes vivos en el mundo de la moda pero aunque muchos piensen en ellos como absolutos, no lo son. Y eso es lo único que admiro de la Dello Russo, que no acepta nada Chanel en su Vogue y hace "Gwaaaah! cuando le mencionan la marca.
Cada regla tiene su exepción, cada filosofía tiene su Antístenes y el mundo de la moda no siempre se rige de la apariencia. Es sólo pensar en Dello Russo y esa situación, aunque ella es una mujer que de hecho sí vive la moda al punto de la exageración pero hay casos más precisos.
Las hermanas Mulleavy, diseñadoras de Rodarte, una de las casas de moda más respetadas actualmente, haciendo vestidos preciosos y mágicos, siempre visten de negro y no se les da por bajar de peso; o la respetada Coco Chanel, precursora del minimalismo chic y defensora del "menos es más" habitaba en una casa ataviada en barroquismo absoluto; o Donatella, quien en su filosofía de mujer Versace, prefiere enfundarse en unos pantalones negros, costumbre que ha dejado ahora que sabe que figurará en todos los blogs de moda al mostrar una colección; y hasta la adorada Grace Coddington, siempre de negro con su cabello frizzado que no entiendo como pueden amar si es feísimo sólo hace pensar que la gente también confia en alguien que profesa y no aplica. O acaso alguien no ha visto como se viste Patricia Field, estilista de las estrellas y de El Diablo Viste de Prada?
Los del problema no son ellos. Cecile Beaton dijo que "los verdaderamente modernos, ignoran la moda". Yo quiero pensar que los del problema son los obstusos de mente que piensan que por seguir una tendencia que cambia cada 3 meses, se creen en derecho de juzgar, evaluar y justificar el que no siga la moda como doctrina de vida. Y lastimosamente, esos son los que más abundan y se duplican al momento que leen cada dos líneas de éste post.
Hoy nadie se escapa. Mientras exista una cámara digital o una webcam o una de seguridad o con sólo tener nuestra foto en el curriculum vitae todos estamos siendo juzgados y estamos siendo valorados por nuestra imagen antes que por nuestro interior o nuestros logros o por lo que digamos; de la misma forma que somos juzgados por el lugar del que venimos. Si somos ricos o tenemos padres influyentes tenemos las de ganar. Si no somos de Latinoamérica, igual. Porque un tercermundista no puede saber de moda, menos si viene de Barranquilla. Sólo hay que tenerlo claro y aprender a vivir con eso, o por algo Kate Moss no ofrece entrevistas. Es la credibilidad basada en la apariencia, es una imagen que vale más que mil palabras; es una apariencia respetable que hace interesante su alma; es mejor estar callado y parecer idiota, que abrir la boca y despejar todas las dudas... ó abrir la boca y comenzar a callar a mil personas.
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