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5.7.12



Raf Simons sabía, mucho antes de aceptar el puesto como director creativo en Christian Dior, que su presencia en la casa parisina, debía polarizarse completamente del legado que John Galliano dejó en la mente de todos los que vimos el renacer, de la casa más importante de todos los tiempos.

El lunes, 3 de Julio fue el tan esperado debut y como es de suponer, no defraudó; al menos no a los invitados ni a la prensa especializada que ya ve ésta colección de alta costura para Otoño del 2012, como un éxito comercial y como un alivio al traspié mediático que ocasionó Bill Gaytten durante 3 temporadas. Pero, ¿qué pasa con los que no estuvimos allí y no estamos especializados y somos un poco más románticos y fanáticos del trabajo de John Galliano?

Es absurdamente dificil mantener una posición objetiva cuando se mira con nostalgia el trabajo previo de Galliano y se compara con la frialdad y ferocidad de Simons para con la casa, pero hay que reconocer que es una colección digna de la maison francesa y cumple con todos los requisitos de confección, buen hacer y altivez que distinguían el trabajo del hombre que definió el 'new look', Monsieur Dior tal vez de forma más exacta que el trabajo de John.  Aún así, hay elementos que van totalmente en contra de la ideología del fundador, logrado desconcertar a varios; entre esos, yo.

Christian Dior era un romántico empedernido y un amante incurable de la figura femenina. En su cabeza, su mujer era una sobreviviente de la guerra y una olvidadiza instantánea: pasada la catástrofe se aplicaba su labial y apretaba su cintura en un corsé, paradójicamente, su símbolo de libertad. Su necesidad natural era la de elevar a la mujer al arquetipo de diosa terrenal al enfundarle en sus maravillosas creaciones; defendía el turquesa pálido y el rosa como emblemas de femeneidad y con sus creaciones les quería acercar semánticamente con el regalo más hermoso de la naturaleza: las flores, su principal inspiración después de las curvas de una dama.

Transcribir esa pasión y ese amor por todos esos detalles delicados sólo podía funcionar con una mente escencialmente similar y John Galliano, su sucesor más brillante y recordado, entendía completamente la mente du Monsieur Dior y temporada tras temporada traducía los códigos con brillantez y con esa efervecencia que le caracterizó durante su estancia. Su investigación y su inmersión en la cabeza del fundador le llevó a crear colecciones basadas en los viajes que hizo a los lugares más exóticos del mundo, en la revoluciónes, en personajes históricos, en su jardín en Normandía y hasta en el jardín trasero de su casa de niño. El proceso creativo de John Galliano fue 100% integral basado indirectamente en la teoría del 'Método' y sus colecciones de alta costura no tendrán nunca comparación pues eran espectáculos que sublimaban a la mujer como nunca nadie lo ha hecho.

Raf Simons, en cambio, tiene un concepto de diseño totalmente distante al de Galliano y su comportamiento para con la casa ha sido mucho más reticente; claro, sólo ha tenido tres meses para preparar su colección pero se logró atestiguar inmediatamente la frialdad no sólo en el corte sino en el proceso creativo al ser más objetivo y su propuesta comercial al ser más efectiva para estos tiempos.

La mujer de Raf se acopla a la mujer déspota y feróz de hoy. De 54 pases, 11 son completamente negros, 18 si se cuentan los pantalones, piezas que de hecho, nunca habían sido presentadas en una colección de alta costura de la maison. La costumbre de tener vestidos opulentos e interminables se vió reducido a mini-vestidos que terminaban a la cintura; al igual que los maquillajes y peinados excesivos, como era de esperar por parte de Simons, resultaron muy sobrios. Todo fue austero, aún cuando un millón de flores forraban las paredes de la mansión dónde fue presentada la colección; flores que aunque refrescaban y romantizaban el escenario, eran ignoradas por las robóticas modelos que una vez se detenían a olerlas.

Simons cuenta que su efoque para con la casa es mezclar la historia con el futuro, readaptar no sólo la silueta sino la actitud y rediseñar la psicología haciéndole más acorde a los tiempos modernos. Su propuesta pretende ser menos teatral y más terrenal; su alta costura busca ser tocada en vez de ser idealizada como objeto voyeur y lo ha logrado. La mujer Dior de Raf Simons ha pasado de diosa terrenal a ser una fría mortal que camina entre flores pero que ignora la belleza las mismas.

De todas formas, no hay que perder las esperanzas ni hacer conclusiones apresuradas; esta es la primera colección de Simons y tal vez nos sorprendenda con las futuras; quizás sus damas se irán feminizando con el paso del tiempo y entenderá la fascinación de Monsieur Dior por las flores y su comparación verosímil con la mujer porque, hasta el momento, en la mente de Raf, no hay necesidad de parecerse a una flor en vida puesto que es realmente cuando mueres, que tu cuerpo se convierte en muchas.

8.6.12


Me encanta la Coca-Cola, ¿a quién no? Seguro serán pocos los renuentes a ella con razones que siempre serán refutables, pero la democracia dicta que la mayoría siempre gana, entonces la Coca-Cola gana. Yo al menos vengo adorando aquella marca de la que ni siquiera recuerdo mi primer acercamiento, pero que forma parte de mi, como si siempre hubiera estado allí desde que nací.

Estoy seguro que no soy el único al que le sucede lo mismo y no importa, porque a pesar de su frivolidad y que no tiene ninguna filosofía de vida, su nombre, más todo lo que le envuelve, han logrado 'colarse' en las nuestras, convirtiéndose en un estilo, en una necesidad física y en una de las imágenes posicionadas en nuestro 'top of mind', le compremos o no. A mi me entran ganas de Coca-Cola cuando quiero refrescarme, porque es lo primero que pienso que logrará saciarme, no importa si hace frio o calor; si es de día o de noche; las ansias aparecen y hay que satisfaccerlas como si se tratase de una droga -siendo una, inconscientemente.

Al darme cuenta que claramente tenía un problema, un día me detuve a cuestionar y analizar aquella necesidad física y el poder que tiene sobre nosotros, sus consumidores, al entrar en nuestras cabezas y convertir su producto en el primero de la lista, eliminando o nublando cualquier tipo de competencia.

Fisicamente, todos sabemos que Coca-Cola es lider en su campo, tanto con su línea principal como con sus alternas y enjuiciar su físico, sería contrariar todo la magia que rodea su imagen pero, al desmembrar su composición y llevarle a su mínima expresión omitiendo sus millonarias campañas, nos encontramos con una sustancia que resulta siendo poco atractiva. Por ejemplo, despejar la Coca-Cola a su producto base, es encontrarse con agua negra y turbia en la que habría que usar botas hasta las caderas; es ligeramente pesada y con un sabor que se asemeja al de algún metal. Es como si todos sus componentes (marca-empaque-producto-branding) estuvieran diseñados a funcionar en una simbiosis para mantener intacta su esencia. Sino, sería una Pepsi.

Psicológicamente, aún cuando en sus inicios se presentaba al clima y mantiene como premisa la frescura, la Coca-Cola es de personalidad FRÍA. Bajo todo ese halo de calidez que parece percibirse en sus campañas, sea cualquiera estación del año, es un producto oscuro que sólo funciona perfectamente cuando está helado, pues allí reside su carácter. Y es gracioso porque, entre más gélida la Coca-Cola, más exquisita. Fuera de su contexto sería molesto a los dientes y desentonaría con cualquier cosa que le acompañe. Por otro lado, una vez consumida -gracias a las alteraciones que provoca en nuestro cuerpo por la salobridad que contiene- nos dejará siempre con ganas de más.

Comercialmente es una GENIO. Basta con exponer los dos párrafos anteriores y darse cuenta que aún con sus falencias, no se obstaculiza su notoriedad ya que su éxito se mantiene gracias a sus efectivas estrategias de marketing, excesivo branding e inversión a su nombre. Coca-Cola, a pesar de ser atemporal, es un producto de futuro y evita a toda costa la nostalgia, siempre proponiendo respuestas a sus consumidores y cada vez buscando ir más allá  haciendo lo impensable, como el ubicarse en un desierto en medio de la nada donde sólo hay sed.

Esa actitud de omnipresencia, que le ha llevado a aparecer -sin vergüenza- en todos los medios: radio, televisión, libros, internet y hasta en películas donde su nombre puede ser el eje de la misma consiguen día a día cambiar nuestros modos de percepción hacia ella y ajustarlos a sus dictámenes edulcorados con su ambición y marketing de primera dónde lo único que ha hecho la Coca-Cola, es hacer de lo feo, algo atractivo.



(Si al terminar, no entendió el sentido del post, clicka en 'Más información' para atestiguar cómo con Prada pasa exactamente lo mismo.)


16.5.12


En honor a la Gala del MET 2012.

Cierta brujería deben tener las alfombras rojas de los eventos internacionales, que consiguen alejarnos de nuestras actividades cotidianas - que de seguro son más importantes- y fijemos en cambio, nuestra atención en la llegada de las celebridades de turno -sean actores, cantantes o socialites- a la gala del momento, con el único fin de degustarnos visualmente -para bien o para mal- con lo que visten.

El magnestismo de la alfombra roja es tal, que suele superar a la velada misma, haciendo que europeos se trasnochen sólo para ver los trajes por los que se han decantado los invitados en eventos americanos y los americanos en cambio, madruguemos para no perdernos un sólo pase por la alfombra en alguno europeo.

Conociendo entonces, de la importancia de este espacio de casi 3 horas antes de la gala, donde todos posan para las flashes y ofrecen entrevistas a diestra y siniestra respondiendo a la infaltable pregunta: "de quién vistes?", las celebridades aprovechan para enfundarse en los trajes más exquisitos de las firmas del momento con el único fin de promocionarles y reafirmar su estatus.

A primeras no pareciera haber algún problema con esto, sin embargo, la alfombra roja ha perdido aquel brillo y prestigio que alguna vez le caracterizaba, donde el derroche de glamour, abrazado por una estética kitsch e individualista no daba cabida a la necesidad de tener un estilista personal ya que la único requisito, era impactar. Así, los vestidos pasaban a ser declaraciones, mensajes casi políticos y sátiras ante la formalidad de aquellos eventos donde celebrar un triunfo, se debería hacer como una gran fiesta. Los vestidos sobre la alfombra roja se convertían en referentes físicos que documentaban una época, pues era una verdadera pasarela cultural.

Hoy, en cambio, estos eventos son tomados con tanta seriedad y severidad, que se han transformado en un desfile de extremo buen gusto donde el tedio y el aburrimiento se combinan gracias al exagerado asesoramiento de los ya establecidos estilistas y la presión que el mundo está ejerciendo sobre la apariencia de sus clientes.

El mundo parece olvidar que las celebridades son de otro mundo: el del ENTRETENIMIENTO, por lo tanto su trabajo es entretener dentro o fuera del escenario. Por algo un híbrido de humano-cisne se presentó a los Oscars con forma de Björk, o Kim Bassinger, del brazo de Alec Baldwin en 1991 horrorizaba a todos con un vestido que se mantiene hasta la fecha, como el peor vestido llevado a alguna gala ó la Madonna de antaño, o Cher o Lil Kim y hasta la mismísima Anna Wintour fueron y serán recordadas por vestidos que rompían todas las barreras del vestir. De hecho la carrera de la sra Wintour se disparó por mezclar lo que parecía imposible: alta costura y moda callejera en su inicial trabajo en Vogue.

Aún así, hay cosas que nadie parece olvidar, como el 9/11; uno de los principales factores en éste gran cambio cultural. La caida de las Torres Gemelas en New York, fue el primer detonante que generó la conocida "Cultura del Miedo" donde la continua repetición de mensajes intencionalmente distorsionados trajeron consigo un fenómeno consumista que se ha quintuplicado diez años después. La estigmatización del rechazo por no comprar cierto producto, o pensar, o escuchar o no vestir cierta marca, trajo consigo una democratización del lujo, demarcando clases sociales y polarizando el pensamiento en 'IN' y 'OUT'.

Los medios impresos fueron los primeros en intesificar este caos. Desde inicios del 2002, las ventas de los diarios tipo tabloides se dispararon al dedicarse a colocar en portada a las estrellas en sus momentos más vergonzosos; borracheras, discusiones y vaginas se convirtírían hasta la fecha, en el pan de cada día . Las ediciones favoritas y por ende, más vendidas, fueron en las que las celebridades son capturadas sin maquillaje, algo que en nuestra nueva cultura, es un horror.

Esta Cultura del miedo donde las celebridades -aún cuando siguen generando muchisimo dinero- se convierten en blancos del público, sigue creciendo por medio de la internet y es tal vez la prinicipal razón al aburrimiento que se vive actualmente en el mundo pop.

Andy Warhol fue tal vez el primero en percibir aquel fenómeno muchos años antes con su mítica reflexión sobre la estratificación usando a la Coca-Cola como ejemplo: "...Puedes estar viendo la tele y ver la Coca-Cola, y sabes que el Presidente bebe Coca-Cola, Liz Taylor bebe Coca-Cola, y piensas que tú también puedes beber Coca-Cola." Aquella frase que elimina cualquier jerarquización social es hoy representada de manera fiel en la cultura del internet y claro, las redes sociales.

Con un blog, twitter o tumblr, el usuario se convierte en un dictador, árbitro y jurado de las celebridades. Las líneas que parecían dividir quién podía opinar o cuya opinión era importante han parecido desvanecerse mientras tu blog genere millones de visitar, tenga miles de seguidores y adquiera relevancia social.

Las redes sociales, específicamente twitter, consiguen en cambio que las celebridades -por presión social- bajen de sus constelaciones para hacerse con una cuenta y compartan su vida con sus millones de seguidores y ése es tal vez, el punto más determinante de todos. Al ejercer una relación directa con el mundo, las celebridades se han quitado aquel "manto de misterio" que les alejaba de las "personas del común" y se dedican en cambio a compartir su vida -que resulta siendo aburrida- destruyendo la imagen que suelen presentar bajo los reflectores. Las celebridades no han entendido que al mostrarse y crear vínculos virtuales inexistentes con sus seguidores, están expuestas a que cualquier opinión de cualquier parte del mundo llegue a sus ojos con sólo anteponer una arroba a su nombre; sobre su físico, sobre el vestido que vistan, sobre su pareja de turno, sobre sus inclinaciones sexuales, sobre su familia etc. Las celebridades como Hércules, son dioses convertidos mortales.

Las celebridades hoy en día son entonces, personas comunes con trabajos extraordinarios que comparten una cuenta de twitter -El presidente usa twitter, Liz Taylor usó twitter y nosotros usamos twitter- pero por ser estrellas convertidas mortales, están propensos a cualquier tipo de crisis (de identidad, alimenticias, existenciales, nerviosas) gracias a la -ya mencionada- presión que ejercen sobre su vida.

Antes era muy sencillo inmortalizarse en un evento ya que todo quedaba en el mismo y en diarios que repetían la misma noticia por meses. Hoy, con herramientas de información inmediata, las celebridades viven precabidas, inhibidas y no caminan sobre polvo de estrellas -como solían- sino sobre cáscaras de huevos, temiendo romper no sólo su suelo sino también su imagen. Por eso los estilistas, por eso el temor a una espinilla porque hoy todo es HD (High Definition), por eso el temor a ser auténticos, por eso la seguridad en la alfombra roja.

Finalmente, el mundo también parece olvidar que, aquella autenticidad histriónica e ingenua representada en los vestidos que llevaban a los eventos, sólo lograba ennaltecer su estatus de distinguidos al lograr una imagen maravillosamente ridícula de su persona. En las alfombras rojas han desaparecido los halos que se solían formar a su alrededor que contrastaba con el pasional color, que les alejaba de la realidad y les hacía ver cada vez más innalcanzables, más brillantes e indudablemente, como verdaderas estrellas.

24.4.12



Las fieras que han residido en la cabeza de Roberto Cavalli y que han sido plasmadas en sus sofisticadas y excesivas prendas desde inicios de su carrera, parecen haber sido liberadas por el diseñador ahora en las redes sociales.

"La moda...es una gran máquina de hacer dinero !! Ya no hay más creatividad ! En 50 años los libros de moda ... NO VAN A TENER NADA QUE DECIR SOBRE NOSOTROS" es uno de los tantos tweets que se puede leer en la cuenta oficial del maestro quién, emocionado, ha declarado, será usado para escribir sólo verdades que den a conocer su calidad de persona y al parecer, su posición ante la industria.

A primeras, parecería un movimiento que resultaría arriesgado para algún emergente o frágil diseñador pero, para el una vez considerado sucesor de Versace y uno de los diseñadores más influyentes del mundo, no parece importarle la repercusión que podrían tener sus declaraciones si a final de cuentas, su maravillosa línea está perfectamente posisionada y facturando.

Los tweets, escritos en inglés y con encantadores errores ortográficos no hacen sino, ensalzar la imagen soberbia y a la vez cálida del diseñador -que una vez eligió estudiar modas  para conocer chicas lindas y quien hoy afirma que resultó con muchísimos colegas homosexuales- arremeten contra el sistema político y comercial que parece imperar actualmente. Su rabia contra el estado y curso que lleva la decadente moda, le llevó igualmente a lanzar sin misericordia opiniones contra personas influyentes en el círculo, dando nombres como si se tratase de un cantante de rap -a quienes vistió constantemente en los 90s- dejando a la luz, la avaricia de aquellas personas que custodian el negocio.

Aquella epifanía que pareció vivenciar Cavalli -y de la que se desconoce el motivo aparente que le llevó a predicar en twitter-, ha servido para levantar interrogantes sobre la artificialidad preponderante en la moda, el estancamiento de algunas casas por la falta de libertad, la interpretación del afrancesamiento por personas ajenas a Francia; en fin, un resumen en 140 caracteres de lo que yo he estado haciendo en un año en más de 25 posts reafirmado mi posición, propósito y llenándome de fuerzas para con éste blog. Gracias, Sr Cavalli.

19.4.12


Con la entrada de Raf Simons como director creativo de la casa de modas 'Christian Dior', se confirma el inicio del Nuevo Orden que se está llevando a cabo en el círculo internacional de la moda.

Al igual que en política, el 'Nuevo Orden' hace alusión a la reestructuración y cambios no sólo en las ideologías, sino en la forma en la que será repartido el "poder" a un selecto grupo de dirigentes/diseñadores que se encargarán de mejorar el periodo en el que se encuentran inmersos ó, si es el caso, de crear uno nuevo.

La elección de Raf Simons como diseñador cabeza de CD, una de las casas más prestigiosas del mundo representa, entonces, un paso abismal en el devenir de la moda debido a que su interpretación y trabajo serán escenciales desde el día que presente su primera colección, a diferencia de su trabajo en Jil Sander dónde, a pesar de haberse destacado de manera impecable, es prudente decir que el renombre de la casa parisina y la atención que recibirá, le convertirá evidentemente en una potestad en el círculo.

Cada -aproximadamente- 20 años se lleva a cabo esta tenebrosa reorganización y desde hace unos dos años se discute quiénes serán los próximos dioses que velarán por las casas que se les asigne o los que se levantarán con sus propias. Riccardo Tisci se alza como el actual nóvel más exitoso de todos y se rumoraba que entraría a Dior; Haider Ackermann de repente es una estrella y Karl Lagerfeld le tendría en cuenta cuando necesite un sucesor en Chanel. Alexander McQueen desaparece, criogenizando un futuro que parecía hacer de la moda y la tecnología un mismo concepto y entonces le reemplaza un ansioso Gareth Pugh quién se ha encargado de ir afianzando las anteriores mencionadas.

Haciendo un paralelo con el pasado, 1996 fue un año decisivo para la moda porque se gestaba un 'Nuevo Orden'. El arquitecto de la moda, Gianfranco Ferré, era despedido de Dior otorgándole el lugar a John Galliano quien dejaba Givenchy en manos del desaparecido Alexander McQueen quién sólo permaneció 3 años para abrirse con su propia casa; Marc Jacobs era nombrado diseñador cabeza de Louis Vouitton; Tommy Hilfiger se tambaleaba en su imperio al rumorarse, haber lanzado mensajes racistas contra Oprah (que no dieron paso a un despido como pasa hoy en día), a Lagerfeld y su tropa de supermodelos no les movía nadie de su trono, ni a Miuccia ni a Gianni ni a Giorgio, aún cuando estos dos últimos junto a Ferré se les haya visto envueltos en escándalos relacionados con patrocinios económicos por parte de la mafia italiana. Jean Paul-Gaultier quien hoy no brilla tanto como antes (precisamente por el espacio que se le está dando a nuevas promesas), diseñaba 954 trajes para la película 'El Quinto Elemento'.

La diferencia entre los elegidos de hoy con los de otrora dista enormemente por razones arraigadas a la libertad. Si hace 16 años, los diseñadores podían crear libremente mantiéndose en los parámetros de la casa, los de hoy, en cambio, son vigilados constantemente por los grupos detrás de ellos que cuidan el patrimonio económico de las casas y cada decisión primero debe ser aprobada por los grupos que les controlan.

La principal razón de este ajuste de pantalones es tal vez la acelerada época en la que se encuentra el mundo. La vertiginosidad de la tecnología y el fácil acceso y desecho de información hace que sea necesario un cambio en el modus operandi de los diseñadores y sus respuestas sean más rápidas y ajustadas a lo que el consumidor quiere, porque así funciona la moda de hoy: El consumidor manda y exige una reinterpretación del lujo en piezas más simples pero igualmente innovadoras. El nuevo orden propondrá el redescubrimiento y valorización del lujo a través de las piezas austeras y tecnológicas.

Desconozco si Simons se ha hecho en Dior a sabiendas que el recorte de presupuesto le hará centrar su visión en una propuesta más simplificada y acorde a la austeridad que reina y reinará o si es precisamente por eso que se sentirá más seguro trabajando de esa forma, porque simplemente ajustará la visión minimalista que ejerció en Jil Sander a los patrones de Monsieur Christian. Mi máxima es "entre menos tengo, más doy" y quizás también sea la de Raf quién ha sido el primero en atender el llamado que clama la moribunda moda y de quién su trabajo en su nueva casa dependerá la subsistencia de cientos de casas de moda rémoras que esperan las órdenes del nuevo dictador.

Aún faltan casas por ser ocupadas. Seguro en unos 2-3 años o menos, con la rapidez en que se mueve el mundo, otro diseñador se alzará como un grande. Los desauciados rezan por el próximo prodigido de la Central Saint Martins, pero mientras tanto disfrutan las brisas que parecen refrescar el ambiente pestilente aún cuando faltan muchas más cabezas por rodar.


31.3.12

John Waters encabeza la lista de mis directores favoritos de cine. Su trabajo, que carece de efectos especiales, guiones profundos y forzados, opta por convertirse en una antitesis del paradigma que envuelve el séptimo arte: "la belleza de los personajes con finales felices", presentando en cambio, personajes crudos y auténticos que concluye, con finales que si no son trágicos, son al menos, realistas.

Cada que se menciona el nombre de éste director, a los que conocen su obra, se les viene como primer referente 'Pink Flamingos', esa película que pasa a la historia por su famosa escena donde una madre le practica sexo oral a su hijo y que se supera a sí misma a lo largo de hora y media con escenas perturbadoras que logra ruborizar hasta al menos moralista. La crítica le ha considerado como "una de las películas más estúpidas, viles y repulsivas jamas filmadas". Ya con ese honor, sabemos que si no estamos en frente de un genio, al menos estamos en frente de una genialidad; sin embargo, para este no-humilde servidor, Pink Flamingos no es la obra maestra del gran John Waters, lo es 'Female Trouble', que además de ser también una de sus películas de culto, es una película propia de un genio.



Hasta el día de hoy quiero pensar que John Waters tenía eso en mente, el hacer una película que adquiriera un valor de reflexión con el pasar de los años, que se preservase en el tiempo tocando un tema que no era propio de la época y tal vez por eso fue tan malinterpretado. John Waters con 'Female Trouble' es un ejemplo claro de lo que es ser un visionario.



'Female Trouble' cuenta la historia de Dawn Davenport, una chica rebelde aburrida de su escuela, de sus padres, de su vecindario, de su vida moralista que en cambio, prefiere una vida de delincuencia y prostitución junto a sus amigas Concetta y Chiclette al irse de su casa luego de que sus padres no le dieran de regalo de navidad, unos zapatos 'Cha-cha'.

La vida de Dawn comienza a cambiar cuando le recomiendan ir a un salón de belleza dónde sólo atienden "chicas especiales" (entiendase por esto, chicas del bajo mundo con antecedentes delincuenciales) y conoce a los dueños, una pareja de excéntricos obsesionados con las bellezas bizarras. Dawn, con su expediente, su porte chocante y su sed de fama es, evidentemente aceptada como miembro del salón privado 'Les Lipstick'.



Para hacer justicia a su estatus de belleza asombrosa, Dawn mantiene un closet lleno de prendas maravillosas de las que seguro Thierry Mugler, McQueen, Alaïa y hasta Bob Mackie quisieran haber sido los creadores y de las que seguro muchísimos se han inspirado en las últimas dos décadas, como el vestido de la 'Tia Ida' interpretada por la recordada Edith Massey.
Eso es precisamente uno de los encantos de la película: la ropa. Los escenarios y las tomas son tan cerradas que el decorado se hace invisible y los personajes toman importancia por lo que cada detalle en el aspecto físico es (des)cuidado.
La actitud chabacana y auténtica de Dawn Davenport llama la atención de los dueños del salón de belleza quienes le proponen ser parte de un experimento; para ello, le piden que no piense en ella misma como un "conejillo de India" sino en "un cerdo de Guinea". Y es aquí donde la película comienza a adquirir otro caracter.



El film se convierte en una reflexión de arte sobre los supuestos artistas, fotógrafos y bohemios emocionados con la vida destructiva de personas ajenas a ellos y el encanto que produce su tragedia, sin mencionar, el escape al tedio de una vida aburrida, al elegir la premisa de "la mentira es belleza y el crimen es belleza" que es prácticamente la base del arte contemporáneo.

La documentación gráfica llevada a cabo por la pareja de artistas, es superflua y distante al aprovecharse de la vida de sus objetivos para registrarles actuando como simples espectadores y no como parte de la obra misma, quedando implícito al momento en que cada escena caótica de la vida de Dawn les emociona y genera un morbo tan exagerado, que nisiquiera con ácido en su cara, le socorren sino que le registran fotográficamente. Esta película, se convierte en un espejo de la forma en que muchos artistas de antaño se "ganaban la vida", a través de la pornomiseria, que es el morbo que genera la desgracia ajena.



La vida de Dawn, ahora con su cara desfigurada, se hace cada vez más excesiva como la de las musas de la época y lleva a cabo acciones tan ridículas como ingerir eyeliner y cepillitos de rimel "para elevar su belleza desde adentro" y para preparse para su introducción al mundo del espectáculo como "obra de arte andante".

La noche del 'performance' de Dawn Davenport, se convierte en el momento cumbre de ésta reflexión de arte y en la evidencia perfecta, del avance intelectual de John Waters quién, teniendo en cuenta que ésta película es de 1974, explica perfectamente el uso que se le vendría dando a la imagen fotográfica en la presentación de la vida real como nueva corriente de arte que si bien era una actividad morbosa y llegó a elevar a Arbus, Mapplethorpe, Serrano, a Goldin y a muchos más a la estratósfera del arte mucho antes del nuevo milenio, hoy se ha convertido en una actividad y en una excusa para muchos fotografos que se creen artistas cuando, a diferencia de los mencionados, no se involucran con los objetivos sino que se mantienen como reporteros gráficos, como simples turistas.



Tener a un selecto grupo extasiados con Dawn Davenport mientras hace cosas tan insulsas como saltar en un trampolín y restregarse pescados en el cuerpo como si eso fuera arte, explica claramente el estado extraño en el que se encuentra sumido el mismo; al parecer, no sólo hoy sino también en 1974 tener 3 piedras y un pepino ubicados simétricamente se considera arte -entiendase por esto que cualquier cosa es arte- y el público ya sin entendimiento, para disimular la ignorancia no le queda de otra sino aplaudir.



Davenport interrumpe y lanza las preguntas del millón de dolares: ¿Quién quiere ser famoso? ¿Quién quiere morir por el arte? y es cuando el performance se ha interactivo al dispararle a varios del público creando terror en la audiencia; algo muy parecido a una obra de Abramovic quién dispuso una pistola en uno de sus performance para el que quisiera usarle y claro, nadie la disparó porque eso no pasa en la vida real.

Luego de huir de la ley, es arrestada y llevada a corte. Sus creadores, los dueños del salón y fotógrafos -como en la vida real- le dan la espalda negando ser artistas y rechazando la apariencia horrenda que una vez le alabaron.



Claramente Dawn es la verdadera artista aquí, quién, aún en su ignorancia y cinismo comprendía el poder que puede generar una imagen auténticamente fabricada y el orgullo de acciones que moralmente no están bien consideradas, como matar a su propia hija. Dawn entendía perfectamente el valor de la vida, de la muerte y de la fama aunque sea como una asesina. Para ella, mejor eso que morir siendo una DonNadie y ya en la silla eléctrica -su destino- agradece a la prensa y a todos aquellos que ayudaron a ensalzar su imagen como futura leyenda y piden que siempre hablen de ella y nunca le olviden que es ciertamente, lo único que a todos nos importa mientras estamos vivos: que nos recuerden cuando estemos muertos.

9.3.12

He decidido postear algo distinto aquí en MF dado que estoy liadísimo con un trabajo y porque me siento caritativo y muy dador y me parece que este post va con la línea que llevan mis anteriores.

Me he tomado el trabajo de traduccir una conversación entre Terry Jones, fundador de la revista i-D -que todos deben conocer por sus famosas portadas ocultando el ojo derecho- con Nick Knight, fotógrafo y creador audiovisual realizada para el libro i-D Covers 1980 - 2010. 

La conversación abarca la temática de la posible obsolencia de la fotografía de moda con la entrada de los nuevos medios y posibilidades para con la misma.


Terry Jones: Explícame la portada de Gemma Ward (The Nationality Issue, No 259, Octubre 2005) No era una fotografía?

Nick Knight: No, fue hecha usando tecnología de escanéo 3-D, con la que he estado trabajando hace un tiempo, porque es emocionante y la computadora hace cosas muy creativas. El computador no puede juzgar si es un reflejo de un objeto, sólido o si el objeto está avanzando a través o retrocediendo del lente, así que el computador aproxima la información. Así obtienes un voluminoso mapa de relieve de grumos, levantamientos y contornos generado por el computador y una imagen fotográfica que es aplicada sobre
estos. Basicamente, lo que tienes es al computador inventando una realidad, el cual es un concepto bastante divertido.

TJ: Entonces Gemma tuvo que recostar su cara sobre el scanner?

NK: No, ella se sienta en una silla y el scanner pasa alrededor de ella, algo muy ciencia ficción, y envía un
rayo directo alrededor de ella, el cuál es genial de filmar.

TJ: Lo filmaste?

NK: Sí, nosotros filmamos virtualmente todas nuestras sesiones. Eso comenzó alrededor de 1998 por algo fue Andy Knight (un asistente) dijo - que una sesión de fotos era algo fantástico de ver y que es una lástima que sólo 7 personas en el estudio sean los únicos que lo hagan. Después de eso, comenzamos a colocar una video cámara sobre un trípode al fondo del estudio, y le deciamos a todos: "Hay una video cámara, les parece bien?" Luego ellos se olvidaban de eso y obtenías un film tipo mosca-en-la-pared muy interesante sobre lo que pasaba en las sesiones. Para mediados de los noventas, estábamos grabando regularmente y para el año 2000, grabábamos con múltiples cámaras. Antes se trataba de simplemente grabar todo, y después se convirtió en algo que noté tenía más valor y por lo tanto, un propósito.
Con la llegada del Internet, y mi website SHOWstudio, había un lugar para colocar estas grabaciones. Los antiguos videos sobre moda no funcionaron realmente en los teatros de cine porque el tiempo era tan largo, así que esto se convirtió en otra razón para hacerlos.
Comenzamos esto porque me preguntaste sobre Gemma. Interesantemente, tu puedes tomar la información del scan 3-D y puedes crear la portada de i-D como yo hice con Gemma o puedes voltearla y hacer una escultura. Puedes hacer un objeto que quepa en tus manos o puedes tenerlo del tamaño de un edificio. Puedes hacer lo que sea con ella, porque ahora es información, y esa información puede ser un objeto
de 360°. El proceso - la relación física y visual con la modelo - es la misma que tomar una fotografía convencional. Dirigí a Gemma de la misma forma, respondo a sus emociones y composición espacial de la misma manera, excepto que en vez de disparar un botón y obtener una vista, obtienes una vista 360°. Claro que se puede tomar y colocarla en Internet y darle la vuelta, pero también puedes crear estatuas a partir de ella. No hay nadie esculpiendo un bloque con cincel y martillo, pero aún así terminas con una representación física de la vida. Creo que esta nueva raza de escaneo 3-D es muy emocionante y traerá una nueva forma de mirar las imágenes de moda, o puede que tal vez sea un callejón ciego. Pero pienso que una vez la gente pueda usarla, y emocionarse a través de ella, ellos encontrarán los usos para la misma. Yo he hecho dos o tres esculturas. La escultura no viene de la fotografía, pero es escultura basada fotográficamente.

TJ: Pienso que es increible que en tan corto tiempo, tanto haya cambiado desde la perspectiva de tecnología. Al final de los noventas todavía estabas haciendo Polaroids y había todavía un nivel de misterio.

NK: Comencé a usar una cámara 10x8 alrededor de 1989. La película iba directo al laboratorio para ser revelada y colgaba las Polaroids 10x8 en el fondo de la pared, así era como mi proceso tendía a ser. Mas o menos en un periodo de tres días, tenías un papel tapiz hecho de cientos de Polaroids, y todos - la modelo, estilista, peluquero, artista de maquillaje y asistentes, se paraban en frente de ellas y expresaban sus opiniones. A veces ellos veían cosas que yo no veía en las imágenes. Al momento de tomar fotos, uno no percibe realmente cada detalle; creo que es una interacción emocional la que ocurre, tu dejas de ver a cierto punto y comienzas a sentir. Las Polaroids proveían una forma de, en parte, escrudiñar la fisicalidad  de la
imagen y tu podías decir, "La luz es muy fuerte o lo que sea, y era también una forma de alentar al equipo alrededor tuyo a expresarse a ellos mismos. Eso para mi se convirtió en algo nutritivo porque entonces veía mis imágenes desde sus ojos. Ahora es pesado porque instantáneamente las imágenes pasan al monitor de una computadora. Yo podría colgar una Polaroid y mirarla por veinte minutos si quisiera, ahora una imagen aparece en la pantalla y después la siguiente, la siguiente y luego la que sigue y regresar a esa primera foto siempre es difícil. No puedes regresar a la primera foto, o ver la segunda y la quinta al mismo tiempo, a menos que estés imprimiendo todo. Eso es lo que terminamos haciendo ahora - tomando treinta o cuarenta
fotos de la sesión recien capturadas e imprimiéndoles. Entonces terminas con estas imágenes casi del mismo tamaño de las viejas Polaroids, colgadas en la pared otra vez. Eso abrió el proceso de una forma diferente, ahora todo el mundo en el estudio ve exactamente cómo será la foto más o menos, en una pantalla como si pasara aún antes que el fotógrafo la hiciera, porque de hecho estás mirando a través de la cámara o mirando a la modelo pero estás escuchando a las personas reaccionado a ella antes de que uno tenga en el tiempo de tomar y evaluarla como el momento en el que estás viviendo. No estoy seguro si así seguirá funcionando por abre el proceso de una manera diferente. Si lo miras de forma negativa, tal vez digas que eso devalúa el rol del fotógrafo o le quita el poder que tuvo el fotógrafo sobre la imagen por adelantado.

TJ: Ya no tienes esa sopresa cuando tenías esa Polaroid y había magia en ella.

NK: Es un tiempo diferente ahora y pienso que las cosas están cambiando. Hay una re-evaluación de la moda e imágenes y el uso de imágenes de moda. Por el Internet, la gente ahora habla sobre grabaciones de moda, y si es lo que reemplazará la fotografía de moda. Estamos en un periodo de transición que es casi parecido a cuando la pintura pasó a la fotografía; debo imaginar que hay grandes discusiones ahora sobre la impresión versus filmación. Creo que el film de moda tiene algo nuevo que ofrecer, el cual es un mejor entendimiento de la ropa. Creo que es un medio el cual es ciertamente en su infancia, así que es difícil dar
opiniones definitivas. Ciertamente es mejor para el medio del Internet, porque puedes hacer algo que mueva la ropa, porque ellas fueron diseñadas para el movimiento, asi que sigue muestra que la mejor forma de mostrar ropa es a través de una imagen en movimiento que una imagen fija.

TJ: Es en definitiva lo que esoy pensando para i-D

NK: Esa es la base de lo que estamos viendo ahora. Creo que el fotógrafo de moda es una raza moribunda.

TJ: Creo que el poder y valor de la impresión como medio físico, opuesto al Internet, el cual es un medio
transitorio, simplemente incrementará. Creo que aún falta mucho por explorar. En 1980, participé con esta empresa llamada Catalyst e hicimos una revista en VHS de una hora, pero era difícil hacerla funcionar. Hoy esa idea puede ser hecha en la habitación de cualquiera, así que pienso que nos estamos acercando a esa idea de revista en movimiento.

NK: En térmidos de qué pasará en el futuro y ver cómo vivirá la gente en este mundo, tengo tres hijos y todos en su adolescencia que no miran para nada las revistas. De hecho, no hay razón alguna para hacerlo, porque las revistas son consideradas como lentas. Tu abres una revistas y no te habla y no puedes interactuar con ella. No hay ruido, imágenes que se mueve y nada cambia. Pero tu vas al Internet y de repente estás hablando con tus amigos y estás descargando películas, y es interactivo, y las cosas
toman vida. Sólo es un mundo totalmente diferente.

TJ: Todavía pienso que hay valo en algo físico, como un álbum o revista a la que puedes volver. Creo que fue esa forma de coleccionar información y guardar mucha de ella en tu cerebro. Hoy pienso que la gente está usando el computador para coleccionar y guardar información.

NK: Yo no tengo ningún interés particular en decir que la fotografía va de salida y los films van de llegada, pero creo que es la verdad.

TJ: Yo creo que los gadgets como este pequeño Flip son increíbles; digo, para mi son las nuevas Polaroids.

NK: Ves, eso es lo que pasa; Si yo te digo que vinieras con una cámara fija no lo habrías hecho pero con una video cámara es mucho más accesible.

TJ: He estado usando esta tipo de cosas desde 1986 cuando tuve mi primera video cámara.

NK: Pero estás más relajado ahora.

TJ: Totalmente.

NK: Es muy dificil regresar a ese camino. Con fotógrafos como William Klein, por ejemplo, tenías la sensación que iban con la velocidad del cambio. Se sentía como una revolución. Ya no es así; ahora se siente como si quisieras forzar a la gente a abrazar un medio que ya está crujiente, moribundo y en sus últimas horas.

TJ: Pero tu no capturarías nunca la energía de un William Klein en una video cámara Flip.

NK: Pero capturarías algo más. Creo que hay que ser más entusiastas con el futuro.

TJ: Yo creo que hay que vivir en el momento.

NK: Sí, y eso se convierte en un debate para los que no están, de hecho, haciendo nada. Las personas que están haciendo cosas, lo llevan bien porque quieren hacerlo. Así que si ellos quiere crear vestidos y colocarlos en Internet, o hacer films en vez de fotografía, a ellos no les importa, ellos no preguntan, simplemente lo hacen.
Mi hijo, que edita fils desde los doce años, se alegra al encontrar fuentes desde sus laptop o desde donde sea y mezclarlas todas juntas. A él no le importa la validez de la fotografía o si el medio está cambiando y muriendo. A él no le importa; y no le es relevante para nada. A la edad de cincuenta y uno, y por 25 o 30 años, he sido realmente pesado con la historia de la fotografía porque ha sido mi pasión. También estoy ligeramente cargado con la compresión de que este medio está cambiando, así que pienso que es verdaderamente fundamental que yo elimine cualquier noción romántica o personal que tenga con la fotografía como el negativo, transparencias, impresiones, libros, cualquier cosa. Esas cosas no impiden que las personas creen ahora, quienes estén en su adolescencia, o lo que sea, ellos no tienen un problema con eso porque ellos simplemente lo hacen.





No sé si traducirle de mi libro y postearle libremente sea piratería. Ojalá el  Sr Benedikt se de cuenta y me envíe libros para compartirles aquí.
Si alguien quiere copiar y pegar esta conversación en su blog, bien pueda y aunque no pido créditos por traducción, sería de 100 si lo hacen.
 
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